El otro día en la facultad, estaba recordando cuanto tiempo llevo relacionado de alguna manera con las computadoras.
Que impresionante número resultó: Practicamente 20 años siguiendo el desarrollo de los equipos de cómputo.
En la primaria nos llevaron a la biblioteca pública (bastante grande) y ahi habia una sala de muchas cajitas negras (no recuerdo ni modelo ni marca de los equipos, una pena) con su televisión pequeña a colores. Me encantó y me inscribí a un curso de computación.
El sistema estaba en un pequeño cartucho (como el atari o los primeros nintendos) y entraba directo a un lenguaje de programación, el Logo.

turtle logo Una tortuguita (bueno eso decian porque ni parecia, solo unos cuadritos grandes y pequeños) se movia por la pantalla a nuestro antojo, le podiamos decir, muevete, detente, pinta, regresa, gira, etc.
Me gustaba tanto que hasta hice varios programas en ese sistema; el más avanzado fue una copia descarada de Moon Patrol, un cochecito que avanzaba y segun movieras las flechas del teclado se movia, saltaba y disparaba, acabando con objetos a su paso. Todo un logro si hoy me pongo a pensar que me complico la vida programando una base de datos en mysql.
Donde perdí esa tortuguita?

Pase a usar computadoras sin disco duro, con 512 bytes de RAM (si, bytes no Kbytes ni Mbytes) con una pantalla ambar que cuando terminabas de trabajar veias todo morado; sin mouse (para qué, si todo era por comandos y texto); discos flexibles del tamaño de una mesita, discos que habia que voltear para seguir trabajando.
Hasta llegar al paraiso, una Apple Macintosh; como diría la canción de Cerati “tarda en llegar, y al final, hay recompensa….
Y ahora 20 años despues me encuentro como Doggie Howser, escribiendole a nadie sobre cosas muy mias. Vaya friki.